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ENSEÑANZA DE LA HISTORIA NACIONAL Y DEBERES CIUDADANOS – Educacion Civica
CÓMO SE ENSEÑABA HISTORIA Y EDUCACIÓN CÍVICA EN CHILE (1910- 1930)
08/10/2016
GUÍA DE FORMACIÓN CÍVICA
08/10/2016

ENSEÑANZA DE LA HISTORIA NACIONAL Y DEBERES CIUDADANOS

Conceptos de identidad nacional y memoria fueron empleados para reforzar el proyecto político de la oligarquía.

A fines del siglo XIX y principios del XX, en el marco de la consolidación del Estado Nación, la enseñanza de la historia nacional fue un eje central para la legitimación y preservación del orden. A través de la asignatura se reforzaban conceptos de “identidad nacional” y “memoria colectiva” favorables al proyecto político de la elite gobernante.

Así surgieron reflexiones sobre los contenidos y métodos empleados en la enseñanza primaria, secundaria y en la formación de profesores y personas dedicadas a la educación.

Según el Programa oficial para la enseñanza en la educación primaria del curso de Geografía e Historia, aprobado en 1901, los contenidos de historia de Chile se enseñaban durante el tercer y cuarto año. El texto recomendaba una mezcla de los sistemas biográficos y cronológicos: se seleccionaban los hechos más importantes del devenir nacional y eran explicados con la biografía de un personaje involucrado.

Al considerar que el fin de la primera enseñanza era “modelar el alma popular”, se enseñaban sólo los conocimientos básicos, reservando la profundización para la educación secundaria, donde asistían principalmente miembros de la elite.

Para la educación secundaria, el Plan concéntrico aprobado en 1893, establecía tres años para el estudio de la historia nacional.

Ésta debía enseñarse completa cada año, incorporando cada vez nuevos datos. Mediante la repetición de los contenidos se esperaba que los alumnos comprendiesen los hechos desde fines de la Colonia hasta el gobierno de Jorge Montt (1891- 1896).

También se confeccionaron textos de metodología para maestros primarios y secundarios. En ellos se exponían los principios que debían regir la enseñanza de la disciplina, sus efectos en los estudiantes y los métodos a emplear.

Ello se señalaba en el artículo Mejor método para la enseñanza de la historia patria en la escuela primaria, texto realizado para el Congreso Nacional Pedagógico de 1889 sobre la metodología de enseñanza de la historia patria en las escuelas primarias.

En él se indicaba que la asignatura debía privilegiar las biografías de los personajes del período de la Independencia, los primeros presidentes de la República y los héroes de la Guerra del Pacífico para relevar aquellos valores esenciales para la vida cívica:

“Que logren los hijos del pueblo aprender i respetar el nombre de nuestro héroes i de nuestros grandes benefactores; que salgan de la escuela sabiendo que todo lo debe Chile al valor temerario i al trabajo incesante de sus hijos; que sepan los deberes que impone el nombre chileno, i habremos alcanzado una gran victoria” (186).

Objetivos similares se expresaban en Lecciones de historia de Chile, compendio de la historia del país realizado para profesores, en particular de enseñanza secundaria. El texto, planteaba que la labor de los próceres debía exponerse para inspirar buenos ejemplos en los alumnos “sentimientos nobles que lo llevarán a servir a su patria como han servido los padres de ellas o sus dignos hijos” (15).

Por otra parte, se señalaba que el conocimiento de la historia debía contribuir a formar una sociedad instruida, con principios morales y trabajadora, fomentando la estabilidad y el progreso del país.

El libro Metodología de la historia: Considerada especialmente desde el punto de vista de la educación del carácter y preparación de la vida cívica de 1901, destacaba como uno de los ejes en la enseñanza de la historia el fomento del amor al país. Para ello, el texto señalaba que la patria era como una madre a la cual sus hijos:

“Debemos de coronarla de laureles, sacrificándonos mantener inmaculado su honor, i a fuerza de buenos ciudadanos hemos de respetarnos recíprocamente, ejercitando nuestros derechos, cumpliendo nuestros deberes, nuestras obligaciones públicas i privadas: i, finalmente, cooperar a la obra común de mejorar, perfeccionar, tras formar los elementos de progreso nacional, recurso único del bienestar jeneral, de la moralidad del pueblo i sabiduría de los gobiernos” (20).

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