El viaje de Magallanes
Una aventura de dimensión mundial

El mundo se prepara rápidamente para conmemorar uno de los hitos significativos en el acontecer histórico de la humanidad.

Este no es otro que el paso del navegante Hernando de Magallanes por el estrecho que hoy conocemos con su nombre, en recuerdo y homenaje a uno de los navegantes y exploradores que más informaciones y demostraciones objetivas entregó sobre la forma y características generales que presenta nuestro planeta Tierra. Lo de Magallanes fue indudablemente un hito en la historia de la humanidad, desde el cual el hombre inició una nueva etapa en la construcción de su propia historia.

En esta perspectiva es que el paso de Magallanes, por las aguas del estrecho, explicó las formas del continente americano en su sector austral y la posibilidad real de alcanzar, navegando por los grandes espacios oceánicos, el oriente lejano, exótico y pleno de riquezas ambicionadas por la vieja Europa, surgente hacia un futuro que, hasta los tiempos actuales, sigue ofreciendo la velocidad de los cambios y logrando nuevas tecnologías. Estas siempre deslumbran e incitan a proseguir, encontrando nuevas vetas de conocimiento y avance tecnológico. Punta Arenas puede definirse, por lo dicho y afirmado más arriba, como una ciudad magallánica.

Se encuentra como ciudad formada y crecida a la vera del estrecho y que ha alcanzado una dimensión de significación regional, nacional e internacional.

Lo primero por ser capital, por méritos históricos y actuales, como la capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Lo segundo por haber alcanzado ser referente de la soberanía nacional del Estado de Chile y tercero, por la dimensión que significó en la historia de la humanidad, alcanzar para Europa y el hombre de su época, una dimensión de la nueva ruta de avances y nuevas exploraciones marítimas y terrestres que han ido enriqueciendo el conocimiento y la aplicabilidad de ello para la humanidad y su desarrollo hacia nuevos futuros.

Punta Arenas, gracias al viaje de Magallanes alcanza estas tres dimensiones que se hace necesario avanzar más en sus definiciones y profundizaciones de su trascendencia.

Al hablar de su importancia regional, se quiere con ello explicar que la ciudad ha nacido, crecido y desarrollado fundamentalmente como el hito poblacional más rotundo para toda la región Magallánica. Su característica de ciudad nuclear, a cuya influencia y dependencia ha ido creciendo toda la región, como un paraje cuya decisiva acción y presencia, entrega a toda la comarca patagónica chilena e incluso más allá de ella, unas posibilidades de avance y desarrollo y con ello una construcción de futuro.

En el segundo aspecto, en el de su carácter nacional, se hace necesario recordar que la aparición en el pasado histórico de la figura de Pedro de Valdivia hace resaltar el deseo, aspiración y concretización de obtener para sus ambiciones como hombre de armas al servicio de la Corona de España, que el Chile que él aspiraba a construir, tuviera unos territorios que alcanzaran justamente, las orilla del estrecho de Magallanes. Con ello estaba ya vislumbrando el gran Capitán General, que el Chile del futuro no sería tal sino obtenía el control y dominio sobre aguas y territorios australes y con ello el estrecho de Magallanes, símbolo y realidad objetiva para un Chile libre de ataduras y dominios extraños a personajes y situaciones advenedizas de ese presente y de un futuro por construirse.
 El estrecho de Magallanes se incorporó, por lo siguiente, por voluntad de la Corona Española, símbolo del poder terrenal de esos tiempos sobre estas latitudes americanas, como la primera garante que el Chile que se construía, a partir de Pedro de Valdivia y los que siguieron, posterior a su muerte, controlarían para esos reinos de Chile, todo el vasto espacio austral americano. Se suma a ello la atención y demandas reales, de proseguir los avances del conocimiento y toma de posesión de las nuevas aguas y territorios que alcanzaban los espacios de la Terra Incognito y la antártica por consiguiente.

El tercer aspecto que se establece, es aquel relativo a su importancia y significación internacional. Se desea en este ámbito reflexionar, después de estar próximos a los 500 años del paso de este gran navegante, a tener una mirada desde América y explicar que pasados ya casi los 5 siglos de este hecho, debemos presentar una visión del hito histórico en cuestión, con ojos americanos.

Europa seguirá mirando el hecho histórico de Magallanes y sus compañeros de ruta, como un descubrimiento del canal, ignorando o no dando mayor importancia al poblamiento humano ya existente.

Es por eso que ahora, desde este rincón del globo terráqueo y en una visión americana y regional, se expresa que esa fecha del 21 de octubre es sólo el inicio del paso de la primera escuadra europea, de la Corona Española. Es ella la que tiene ese honor de remarcar la significación para Europa y su historia. El paso de Magallanes y su escuadra, como la continuación del viaje, a partir de esa propia navegación e introducción en las aguas de ese Mar Océano, ahora llamado Pacífico, abre con ello una nueva ruta a las comunicaciones marítimas y comercio mundial.

El mundo no será el mismo a partir de ese paso del navegante lusitano al servicio de la Corona Española. Con ello se demostró la realidad de su existencia, la posibilidad de navegarlo, la voluntad de alcanzar nuevos mercados apetecidos y finalmente la practibilidad de una navegación circundando el planeta, objetivo este último que no pudo alcanzar el Capitán Hernando de Magallanes. Fue uno de sus oficiales subalternos el que tuvo ese honor y gloria de llegar finalmente al puerto de su zarpe inicial, que no era otro que el de Sevilla, a orillas del gran Guadalquivir (Sebastián El Cano).

Se desprende, de todo lo dicho, que el viaje y expedición de Hernando de Magallanes tuvo diversas implicaciones que alcanzaron dimensión universal. Una de ellas es que, a ojos e intereses de Europa, el encuentro de la expedición con la entrada oriental del estrecho, su navegación y posterior salida al océano, resultó de importancia relevante para el conocimiento del planeta y para los intereses de la Corona española, potencia europea de aquellos tiempos.

Con ello se alcanzó los mercados apetecidos de la especiería oriental, por esta ruta incorporada al tráfico naval, obteniendo una ventaja entre sus adversarios y rivales del Viejo Continente que deseaban con ello romper el bloqueo impuesto por los venecianos en el Mediterráneo oriental y los portugueses, por la ruta del Cabo de Buena Esperanza. Además, el viaje confirmó las diversas teorías puestas en boga, por las ideas renacentistas de la época, sobre la esfericidad de la Tierra, logrando su comprobación objetiva por la expedición de Magallanes y que culminara, tras su muerte en combate, el referido Sebastián El Cano.

La comprobación de su existencia e importancia devino posteriormente que Pedro de Valdivia, al constituirse en el iniciador de las bases de lo que será el Estado y nación chilena, solicitara tales aguas y territorios para su control y legado, situación ésta que configuró la heredad del Estado de Chile, del tiempo español, hasta los límites de término del continente americano y su correspondiente continuación hacia los confines del antártico profundo, como denominara más adelante y con visión de estadista, el Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme.

Este último acápite coloca al estrecho de Magallanes, con su ciudad y puerto ribereño, Punta Arenas, en el cabezal comunicacional marítimo y aéreo, entre el Chile continental y americano con el Antártico chileno, hasta el propio hito matemático del Polo Sur, como señala la declaración por Decreto Supremo de los límites antárticos de Chile, hoy supeditado por la vigencia del Tratado Antártico, del cual el país es Estado fundacional y firmante de este acuerdo internacional, plenamente vigente hasta los tiempos actuales.

Para la Región Magallánica, heredera de este patronímico en su toponimia, significa una enorme relevancia histórica, desde los tiempos del paso del navegante, hasta los tiempos actuales y del futuro.

La navegación y la mundialización del comercio y las rutas estratégicas para su utilización y eventual dominio y/o utilización internacional, han colocado al estrecho de Magallanes como uno de los hitos geográficos de navegación de mayor alcance y significación mundial. Su existencia y navegación han permitido ver el mundo con otras perspectivas, desde el ámbito de la política mundial y el control de posibles mercados y sus consecuencias políticas y económicas, como a su vez los resultados o respuestas estratégicas que ello implica.

Ejemplo de lo expresado ha sido la construcción del Canal de Panamá, en el Istmo de Darién y su actual ampliación y modernización. La Región Magallánica, por lo tanto ha sido impactada desde 1520 hacia adelante, con el paso por este estrecho de naves de distintas banderas, que lo han surcado con diversos fines, comerciales, científicos, militares, recreacionales o deportivos o de otros intereses.

La aparición fundacional de Fuerte Bulnes y su continuación, desde los meses finales de 1848, en la formación poblacional de Punta Arenas, como hito político administrativo, donde se asienta el poder de la República de Chile con sus autoridades, ciudadanos e instituciones, dando con ello demostración objetiva de lo planteado. Se suma por lo demás, que el desarrollo y sustento, de la ciudad puerto de Punta Arenas, está en relación directa a su comunicabilidad económica y comercial con el resto de Chile y lo que es de significación internacional, con la mundialización del comercio y su devenir histórico. Hoy se habla de una etapa de globalización, situación ésta en la que, Chile y Magallanes como región, hacen un esfuerzo para incorporarse u ser actores relevantes en este proceso, a través de una acción creativa de su propio accionar productivo hacia las demandas de los mercados mundiales a los que Magallanes todo, se incorpora a través de una producción variada y de calidad.

En ello sobresale Magallanes, como región con su sello de calidad, en el rubro de producción de alimentos, ganaderos, industriales y marinos. Con lo anterior se presenta a la Región como un área productora de minerales, que ha tenido diversas implicaciones económicas e históricas en su desarrollo, como lo fuera la minería aurífera, las minerías carboníferas del pasado y las actuales, y las minerías del petróleo y sus gases derivados.

Igualmente lo han sido las explotaciones de recursos naturales madereros, que dieron en su momento su aporte valioso al engrandecimiento de toda la región.

Todo lo referido es para demostrar la importancia de la existencia del estrecho de Magallanes, principal expresión naval del territorio y dimensión mundial para su conexión internacional y las posibilidades de su desarrollo, tanto de su pasado, como de su presente y futuro histórico.

La salida y llegada de productos son y serán efectuados principalmente por esta ruta de navegación. Hay por consiguiente un legado histórico de amplia dimensión, en el cual se inserta Magallanes como región, Chile como Estado-Nación, del cual se demanda una acción más poderosa en los confines americanos bajo su soberanía con los mares y territorios antárticos, a los cuales accede por derechos históricos y por una dilatada y activa vida antártica.

Punta Arenas es por lo tanto, como ciudad Magallánica, una activa y genuina representante del legado náutico y político estratégico del gran navegante lusitano quien, próximamente en estos cinco siglos de trayectoria, abrió un cúmulo de posibilidades que con el ojo avizor y el talento emprendedor y futurista del Estado chileno que ha expresado todos estos años, la coloca en una dimensión abierta al futuro y sus desafíos.

Las actividades productivas, el comercio nacional e internacional le permitirán crecer hacia el gran mercado Asia-Pacífico, que justamente el navegante Hernando de Magallanes abriera por primera vez al nivel mundial de realización y construcción de la historia. No sería justo que, en esta construcción de un proyecto de conmemoración, hacia los festejos de los 500 años del paso de Hernando de Magallanes y la Primera Circunnavegación al globo terráqueo efectuada por humanos, no se incorporara y rindiera un justo reconocimiento y homenaje a los pueblos nativos y originarios que poblaron los actuales mares y tierras patagónicas.

Fueron esos habitantes, con una presencia que se data de alrededor de 12.000 años y cuya posibilidad de existencia transcurrió juntamente con la gran transformación del paisaje y contornos geográficos que hoy conocemos, cuyas aguas y tierras fueron surcadas y pisadas por los hombres y mujeres de un pasado modesto, pero de enorme significación para la comprensión actual de la relación y convivencia entre seres humanos y naturaleza.

Navegantes de canoas, mariscadores y pescadores para mantener un sustento y seguir avanzando hacia un mañana, el paso de la expedición naval de Hernando de Magallanes y su gente, cambiará a partir de él, el significado y futuro devenir de estos pueblos, quienes irreversiblemente serán impactados por este acontecimiento y los que vendrían en los siglos venideros.

La mundialización inicial y la globalización actual, a partir de Hernando de Magallanes y a cinco siglos de su paso por estas aguas que hoy lo recuerdan con su nombre, abren un tema de debate no sólo de su pasado, que es ya un hecho irreversible, sino que las posibilidades con las que debemos mirar y enfrentar este futuro.

Hoy hay nuevos paradigmas, nuevos retos y desafíos que, emulando al gran historiador Arnold Toynbee, nos colocan en un reto al que hay que responder para poder continuar la ruta hacia un mañana más provechoso y fructífero para las nuevas generaciones.

La existencia de más de 12 mil años de presencia humana, son sin duda una lección de permanencia y enfrentamiento inteligente hacia el futuro.

Hoy el paso de Magallanes, se lo debe observar dentro de un nuevo paradigma para el mundo y todos sus habitantes, con las nuevas tecnologías y posibilidades para la Región.

La actualidad y su devenir de futuro, es un nuevo reto que hay que enfrentar y entregar visiones y soluciones que ayuden a proseguir la senda con mayores opciones, participaciones y logros mejor distribuidos.

Emulando al navegante, Hernando de Magallanes y su empresa, con sus expresiones de liderazgo y solución de los problemas, desafíos de futuro y nuevas tecnologías, son sin duda algunos de los aspectos a los que ya estamos enfrentados y no siempre entregando las mejores respuestas.

El desafío por lo tanto para Magallanes como región, para Chile como Estado y a Punta Arenas como ciudad ribereña, es encontrar las mejores respuestas para la nueva empresa que significa navegar hacia un futuro que aporte mayores y mejores frutos y días para sus habitantes.

El éxito de una empresa viene acompañado siempre de grandes sacrificios, pérdidas, dolores y finalmente las satisfacciones deseadas.

El caso de Hernando de Magallanes y sus objetivos como empresa de alcances y logros, es un muy buen ejemplo por considerar.

Se debe construir un plan de trabajo que obedezca a objetivos reales y mayoritariamente compartidos. Magallanes como región avanza hacia el 2020. Salgamos hacia su encuentro, siendo actores relevantes en esta gran conmemoración de los 500 años del Paso de Hernando de Magallanes por las aguas que llevan su nombre. Este es un patrimonio no sólo de la Región, sino que de la Humanidad toda.

 

Por Sergio Lausic Glasinovic
Historiador y Escritor
Profesor Titular, Universidad de Magallanes.