Efemérides de Chile.

UN DÍA COMO HOY 02 DE AGOSTO

02-08-2020 - 08:20
1628 Se funda en Santiago la Orden Mercedaria. Dominicos, franciscanos y mercedarios habían llegado con don Diego de Almagro, pero estos regresaron a Lima y volvieron de nuevo con Valdivia levantando su propio templo de la Merced en

1561. Desde entonces permanecen en forma ininterrumpida en Chile. El Carrillón de la Merced fue obsequiado a la comunidad por la Sociedad de Santiago. Los padres de este convento fueron los fundadores del famoso colegio de "San Pedro Nolasco"

1824 Se crea un premio universitario para el preceptor o preceptora que mas se haya distinguido en el año en sus tareas escolares, consistente en una medalla de oro y un diploma
1849 A iniciativa de M. Brunet de Baines, autoriza el Gobierno que se habra una suscripción nacional para erigir un monumento conmemorativo de la Independencia, el cual se colocaría en la Alameda de las Delicias
1883 Se promulgó la Ley de Cementerios Laicos.
Dentro de las polémicas leyes laicas promulgadas hoy bajo el gobierno del presidente Domingo Santa María y anatematizadas por la Iglesia, se encontraba la de los cementerios. La Mayoría de la población miró con indiferencia la nueva situación y continuó, por tanto, enterrando a sus muertos en el Cementerio Católico. Debieron pasar muchos años para que la gente cambiara de actitud.

1886 Hilando delgados versos hoy ve la luz el autor de Ojitos de pena, Max Jara que gana el Premio Nacional de Literatura en 1956, sin bulla, sosegado, tranquilo como su tierra de Yerbas Buenas,en la provincia de Linares. Sólo tres libros publicó en toda su vida: Juventud, ¿Poesía? y Asonantes los que son suficientes para el delicado trovador que dice:
Ojitos de pena
carita de luna
lloraba la niña
sin causa ninguna...
Max estudió en el Liceo de Talca y en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Silencia su voz el 6 de Agosto de 1965.

1908 Se publica en la prensa el primer reglamento Municipal de Tránsito. Según él, los vehículos debían transitar a una velocidad máxima de 14 kilómetros por hora. El reglamento en cuestión lo dicta el municipio capitalino y se consigna en este trabajo como una verdadera curiosidad antológica den cuanto a este tipo de materias, pero que revela rasgos de preocupación, seguridad y disciplina sde nuestras autoridades de principios de siglo XX.