“Proyecto de carbón en Isla Riesco está a años luz de la experiencia de Pecket”.

EXPERTO DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA ROMPE MITO

27-01-2011 - 11:53
“El lugar del rajo es mayoritariamente pradera de bosques previamente quemados y sustituidos. La restauración es el gran desafío del proyecto, así el cierre paulatino de la zona a intervenir debiera dejar un área igual o mejor de lo que hoy hay”, explicó Eduardo Arellano, Doctor en Suelo y Restauración de la Universidad de Virginia Tech, USA y actual académico del Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente de la Pontificia Universidad Católica.

Por estos días en que los mitos cubren el proyecto carbonífero de Isla Riesco, un grupo de expertos de la Pontificia Universidad Católica de Chile estudió por más de dos semanas los suelos y vegetación de Isla Riesco, principalmente en el sector de la futura extracción del mineral en el yacimiento Invierno con el objetivo de evaluar el potencial de desarrollo de un modelo de rehabilitación. “No hay nada de utopía en conciliar un proyecto de carbón con el resguardo y cuidado ambiental, hoy la tecnología, la experiencia y el conocimiento acumulado en el mundo permiten realizar mejor las cosas”, adelantó el Doctor Eduardo Arellano.

En un tono pausado y seguro, el académico explica la evolución de las minas a rajo abierto, los impactos reales y el resguardo necesario que deben ser considerados para asgurar el exito de la restauración del sistema. De entrada señala: “el lugar donde se ubicará el rajo en Isla Riesco es mayoritariamente praderas de especies exóticas e introducidas en distinto grados de degradación. Por eso, la propuesta de restaurar los bosques originales de ecosistemas dominados por bosques de Llenga en zonas abierta es el gran e inédito desafío”, precisó.

Aclaró que en el mundo todo va en esa línea en la minería y uno debiera esperar que la normativa nacional se ajuste a estas nuevas experiencias y tecnologías. “No es utópico, en Australia, hace 40 años ya existen proyectos exitosos de rehabilitación en zonas extracción minero; mientras que en la región de los apalaches en EE.UU hace 30 años que se ha avanzado en normativas y prácticas con modelos de revegetación exitosos”.
Arellano señaló que “en la zona y en la región hay especies nativas que son muy buenos colonizadores naturales, como el calafate y la chaura, y herbaceas que se deben investigar. La idea es trabajar las zonas de transición, las praderas secundarias y los sectores históricamente abandonados por ganaderos”.

En cuanto a la reforestación, aclaró que en plazos 2 ó 3 años de iniciada la plantación ya se puede conocer los resultados de éxito o fracaso dado lo sensible de la especie a condiciones iniciales.

En el caso de las minas a carbón a cielo abierto existe mucha evolución en los modelos de restauración. “El suelo superficial se maneja por separado.

En la medida que avanza el proyecto se utilizan los mismos materiales extraídos como sustratos superficiales. Lo interesante del proyecto de
Minera Isla Riesco es que hay una preocupación por el suelo superficial y volver rápido con vegetación como parte de la planificación de las obras, eso en Pecket nunca se consideró.

Existen años luz entre el ahora y el antes, imposible comparar entre lo que se hará en isla Riesco y lo visto en
Pecket”.
Finalmente indicó que es fundamental el cumplimiento de las normas legales y la coordinación de los organismos encargados del control de la actividad minera y de forestación. En la actualidad, la normativa que recae sobre las explotaciones mineras regula la composición de los vertidos, las emisiones contaminantes y solo recientemente la recuperación de la vegetación afectada. El desarrollo de iniciativas de restauración en este tipo de ecosistemas será de gran utilidad para zonas degradas en toda la región de Magallanes.