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La Falla Fagnano situada en nuestra región es una de las que están siendo observadas.
UN TERREMOTO EN TIERRA DEL FUEGO PODRÍA OCURRIR “EN CUALQUIER MOMENTO”
02-06-2017 - 08:57:16

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RIO GRANDE.- Un terremoto de magnitud 7,3, procedente de la falla del Fagnano o falla de Magallanes, sacudió a la isla de Tierra del Fuego en 1949. Desde hace por lo menos 20 millones de años atrás, las dos placas tectónicas que dividen a la provincia (Scotia y Sudamericana), se mueven en forma opuesta a razón de un centímetro por año, lo cuales sumados son millones de centímetros, que hacen que la falla del Fagnano sea sumamente activa.
Para el titular del CADIC, el Geólogo Jorge Rabassa, un sismo en la provincia podría ocurrir en cualquier momento, porque son fenómenos imposibles de predecir y menos aún, evitar. “Hoy, mañana, en cien o mil años puede pasar”, asegura. Sin embargo, afirma que lo “único que se puede hacer es estar preparados” tanto la sociedad como las instituciones, algo que no parece estar ocurriendo.
La llamada “falla del Fagnano” o también conocida internacionalmente como la “falla de Magallanes” es una fractura de primera magnitud en la corteza terrestre, que por esas cosas de la naturaleza, divide a la provincia de Tierra del Fuego en dos. “Desde el punto de vista geológico hay una Tierra del Fuego al norte de la falla y hay otra al sur de la falla”, explica Rabassa.
El científico en Fm Aire libre dijo que “esa falla corresponde al límite entre dos placas tectónicas que componen nuestra corteza terrestre, al sur de la falla es la llamada placa de Scotia donde está construida la ciudad de Ushuaia, y al norte de la falla es la placa Sudamericana donde está construida Río Grande”.
“Es una circunstancia muy particular que nuestra provincia se desarrolle sobre dos placas tectónicas diferentes”, añade.
Rabassa explica que el tipo de falla como la del Fagnano, es similar a la famosa falla de San Andrés en California “donde un sector, en este caso el sector norte de la provincia se mueve hacia el oeste, mientras el sector sur se mueve hacia el este a lo largo de esa fractura”. Y agrega que “se trata de un movimiento muy lento en términos de lo que es la vida humana, de aproximadamente un centímetro por año, lo cual nos parece nada; pero como ese movimiento se está produciendo desde hace alrededor de 20 millones de años atrás, la sumatoria total del desplazamiento es del orden de millones de centímetros”.
Justamente esos millones de centímetros son los que demuestran que la falla del Fagnano es “sumamente activa” y como consecuencia de esos movimientos es que se producen los terremotos.

Apuntar a la prevención
Tierra del Fuego es zona sísmica 3, de acuerdo a la calificación que hace el Instituto Nacional de Prevención Sísmica de San Juan, el organismo nacional que se ocupa de estos temas; y solo es inferior en cuanto a riesgo sísmico, a Mendoza y San Juan, que son zona 4.
“Todo esto está determinado porque en diciembre de 1949 hubo un sismo muy importante con epicentro en la zona de Magallanes, precisamente a lo largo de la falla del Fagnano, y eso lo que determina que si sucedió -hace relativamente poco tiempo- un terremoto de esa intensidad, un nuevo terremoto puede repetirse en cualquier momento; hoy, mañana, dentro de cien años o dentro de mil años”, asegura el Geólogo.
En este orden explica que se trata del mayor problema que tiene la investigación de los sismos. “Estamos seguros que va a suceder, lo que no podemos decir es cuándo; podemos decir hasta que intensidad se espera que tenga el sismo, pero lo que no podemos decir es en qué momento, ni tampoco podemos hacer nada para evitarlo ya que las fuerzas que se juegan en la corteza terrestre son inmensas en relación a cualquier cosa que pudiera hacer la humanidad para controlarlas”, sostiene.
Pero aunque no podemos evitar el sismo, ni -menos aún- controlar lo que va a suceder, “lo que sí podemos hacer es crear conciencia en la población y las instituciones de la provincia, para saber cómo comportarse, qué hacer y cómo mitigar el impacto de un sismo en la provincia”, afirma.
Asimismo sostiene que “si se repitiera el sismo de 1949 pero con su epicentro más al este, en territorio Argentino, el efecto destructivo podría ser muy importante, y podría llegar a perjudicar mucho a la sociedad fueguina, no sólo el tema de muertos o heridos, sino también en la destrucción de la infraestructura y problemas serios para recuperar las condiciones de conexión de la Tierra del Fuego con el resto del país y del mundo”.
Para Rabassa es importante tener conciencia que cuando ocurra, puede ser en cualquier momento del año, porque no tiene vinculación alguna, ni con el clima ni la duración del día, al tratarse de fuerzas internas de la corteza terrestre.
“Yo lo veo desde la óptica de habitante de Ushuaia, una cosa es si ocurre un sismo así en diciembre o enero con días muy largos, y otra cosa es que tuviéramos un sismo de esa naturaleza en el mes de junio o julio con muchas horas de noche y con nevadas y hielo afectando a toda la ciudad”, dice y agrega que “toda la estructura de socorro y auxilio que pudiera existir se va a desempeñar de una manera muy distinta según la época del año en la que ocurra.
Desde hace muchos años, el CONICET a través de la Estación Astronómica Río Grande, mantiene una red de sismógrafos que les permite a los científicos determinar la existencia de sismos, desde los de muy baja intensidad que no son percibidos por los humanos; y tener un registro que está en permanente control sobre cuál es la actividad sísmica en la provincia, que se concentra en esa gran falla del lago Fagnano.

Saber qué hacer
Rabassa advierte en todo momento que lo importante es poder estar preparados en todo momento, ante un fenómeno que no se sabe cuándo va a ocurrir, tal como lo hacen provincias argentinas como San Juan y Mendoza, o las ciudades chilenas que tienen incorporada la cultura de la prevención en materia de sismos.
“En el caso de tener que lanzar un alerta, debe haber al mismo tiempo una preparación de las instituciones y la sociedad en su conjunto, hay que tomar conciencia y hay que saber qué hacer. En Mendoza o San Juan, tiembla prácticamente todos los días, y nadie se vuelve loco por eso, todos saben muy bien lo que tienen que hacer, qué precauciones tener, cómo comportarse en el momento de la emergencia y lo fundamental es que las instituciones están coordinadas, existen planes de contingencia ante la emergencia, donde cada institución sabe lo que tiene que hacer y cómo participar a través de los recursos que tengan”, detalla.
Pero también remarca lo que no debe ocurrir. “Lo que nosotros no deberíamos hacer es enfrentar la emergencia con un plan de contingencia de Defensa Civil de la provincia, otro de la Defensa Civil de la municipalidad de Río Grande, otro de Ushuaia, la Armada que tuviera el suyo, Gendarmería, Prefectura, la Salud; eso no puede ocurrir, tenemos que tener un único plan de contingencia, donde cada institución y cada ciudadano debiera saber qué hacer y a dónde dirigirse, qué prevenciones tomar en el peor momento que son los minutos que siguen después del sismo”, dice.
Y asegura que “en el momento del sismo, por el sismo mismo, prácticamente no muere nadie, todas las tragedias suceden después del sismo, porque caen edificios o porque aparecen grietas y caen los vehículos en ellas, o porque hay explosiones cuando se rompen las cañerías de gas. Para ello es que hay que estar preparados”.
En pocos días más se cumplirán 30 años de la llegada de Rabassa a Tierra del Fuego. “Desde hace 30 años digo lo mismo, y trato de colaborar desde mi posición en una institución científica como es el CADIC, a crear conciencia en las instituciones y en todos los ciudadanos”, sostiene.
“Yo lo que puedo decir es que si hubo un sismo de 7.9 en el Estrecho de Magallanes en diciembre de 1949, como mínimo puedo predecir que puede haber un sismo similar”, remarca.
Además, el tratamiento que se le de al tema en las escuelas es fundamental. “Si ocurriera un sismo en horas de clases, cualquier padre en su desesperación por llegar a encontrarse con sus hijos y protegerlos, va a hacer cualquier cosa tratando de desplazarse por la ciudad para llegar a la escuela a buscar a sus hijos. Esto es una circunstancia a tener en cuenta porque en medio de un sismo las condiciones de circulación en una ciudad afectada se ven complicadas por derrumbes de edificios, choques, agrietamiento del pavimento en las calles. Todo lo que vemos en las películas de cine catástrofe, tristemente están inspiradas en la realidad”, cierra el Geólogo.
Diario El Sureño
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Actualmente se discute si esta información podría ser incorporada en la norma de construcción antisísmica, que está en revisión tras el terremoto del 27 de febrero.


Aunque no hay acuerdo unánime al respecto, un equipo de geólogos de la Universidad Católica plantea que la conocida como la réplica más fuerte del terremoto del 27-F, no fue réplica. Lo que habría ocurrido el 11 de marzo del año pasado fue un nuevo terremoto magnitud 6,9, producto de la activación de la falla de Pichilemu.
¿Qué es una falla? Es una "fractura de la corteza terrestre con un movimiento relativo de los bloques a ambos lados de la fractura", explica el geólogo y profesor de la UC José Cembrano.
En Chile tenemos varias, en torno a la decena. "Las que son más complicadas son las que tienen actividad sísmica confirmada en las últimas decenas de miles años. Una falla más joven de 10 mil años, es una falla activa. Y esa información es importante porque no es lo mismo construir sobre una falla activa una planta nuclear que una casa", sigue el geólogo.
Investigadores de distintas universidades chilenas están estudiando en profundidad estas fallas, pero ya hay consenso en que cinco de ellas son las que el país más debe tener en cuenta. Especialmente al considerar la vulnerabilidad de los sectores comprendidos por ellas.
"Para construir HidroAysén, por ejemplo, deberían considerar esta información, pues esta central hidroeléctrica está planificada para ser construida al sur de la falla Liquiñe-Ofqui (que va entre la Novena y la Undécima Región) y podrían hacer el tendido sobre la falla. Y varias de las centrales hidroeléctricas del país están en las cercanías de esta falla", plantea Cembrano.
Él cree que es perentorio tener una política de ordenamiento territorial que considere esta información.
De hecho, la actual norma de diseño sísmico (para la construcción de edificios) no considera las fallas. Pero tras la profunda revisión de esta norma que se inició desde el terremoto del 27-F, Cembrano es de la opinión de incluirla en la próxima versión de esta regulación.
Las siguientes son las fallas, de norte a sur, y sus características.
Atacama : se extiende, con una orientación norte-sur, por cerca de mil kilómetros entre Iquique y La Serena. Está activa desde hace más de 100 millones años. Tiene una tasa de desplazamiento mínimo de 0,01 milímetros por año en el segmento Salar del Carmen, de unos 38 km de longitud, cerca de Antofagasta. "Según Gabriel González, de la UC del Norte, la falla podría generar un terremoto magnitud 7 cada 5 mil años, aproximadamente", explica Cembrano.
San Ramón : corre al pie de la precordillera frente a Santiago por alrededor de 30 kilómetros. "Podría estar activa en la actualidad, pero no hay evidencia concluyente de sismicidad activa. Según algunos autores (Rolando Armijo, Gabriel Vargas, Rodrigo Rauld), tiene potencial de producir un terremoto de magnitud entre 6,9 y 7,4 con una recurrencia de entre 2.500 años a 10 mil años".
Pichilemu : pasa por algunas decenas de kilómetros en las cercanías de Pichilemu. Desde el 27-F ha tenido mucha actividad, especialmente el 11 de marzo de 2010, cuando se registró el movimiento de 6,9, "a menos de 10 km de profundidad". "Corresponde a una falla de larga vida (millones de años) cuya actividad no había sido detectada con anterioridad".
Liquiñe-Ofqui: se extiende a lo largo de la cordillera de los Andes por unos 1.200 kilómetros en sentido norte-sur. "Está activa al menos durante los últimos 6 millones de años. Presenta sismicidad activa, ha producido sismos de hasta 6,2 a menos de 8 km de profundidad, como ocurrió en el fiordo de Aysén en 2007. La sismicidad cortical de 2007 documenta una estrecha vinculación y retroalimentación entre ruptura tectónica y transporte de magma", asegura el geólogo.
Magallanes-Fagnano : tiene 800 km y marca el límite entre las placas Sudamericana y de Scotia, en la región austral de Chile. Se mueve a una velocidad de 7 milímetros por año y registra una actividad sísmica importante, destacando el terremoto de 1949, con una magnitud aproximada de 7,8.
Universidades vigilantes
Las fallas están actualmente bajo la mirada de distintos grupos académicos. En Atacama trabajan científicos de la U. Católica del Norte. En la falla de San Ramón y de Pichilemu lo hacen académicos de la U. de Chile. En Liquiñe-Ofqui laboran los geólogos de la UC.
Gabriela Bade – El Mercurio.






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