De la Prensa Internacional. Colaboraci髇 de Marco Barticevic Sapunar.

LA DICTADURA DE LA EST蒚ICA EN 罠RICA Y EL S蚇DROME DE MICHAEL JACKSON

10-11-2014 - 14:27
縇os negros las prefieren blancas? 縊 claras? 縊 qu m醩 da? La tercera opci髇 ser韆 la correcta si, al aterrizar en Dakar, el visitante no se enfrentara a unas vallas publicitarias donde se promociona una crema para mujeres que aclara la piel. Cuando las campa馻s se vuelven omnipresentes, la opini髇 p鷅lica se escandaliza, pero la pr醕tica est m醩 o menos extendida entre las senegalesas que, en muchas ocasiones, desconocen las consecuencias para su salud.
La despigmentaci髇 de la piel est tan arraigada en Senegal desde la colonizaci髇, que un decreto la prohibi en las escuelas en 1979. Pero m醩 all de eso, no se ha hecho nada por prohibir la hidroquinona y los derivados del mercurio, presentes en muchos productos, que pueden provocar desde erupciones hasta c醤cer en la sangre. El componente est prohibido en la Uni髇 Europea y en Estados Unidos y la Organizaci髇 Mundial de la Salud alert sobre ello en 2012.
No todos los productos que se usan para blanquear la piel son tan nocivos, pero ninguno es beneficioso. El doctor Javier Busquier, del Instituto Cl韓ico Est閠ico de Barcelona, estima que "si se usa el producto correcto con la concentraci髇 correcta, no es da駃no", pero advierte de que el que se adquiere en las grandes superficies "no es tan bueno como el de los laboratorios".
El problema est en que el despigmentante de laboratorio es mucho m醩 caro y en Senegal, pocas mujeres pueden acceder a 閘. Y hay otros factores: el tiempo durante el que se lleva sobre la piel y la 閜oca del a駉. "Es un tratamiento que deber韆 controlar un m閐ico", considera Busquier. El sol de verano que cae sobre el pa韘 africano durante casi todo el a駉 provoca "sobreexposici髇" y la consecuencia puede ser la contraria de la deseada: m醩 manchas en la piel, quemaduras y enfermedades.
La 鷑ica manera de conseguir una piel uniforme es pasar por el l醩er. "Las cremas pueden hacer desaparecer las manchas, pero no aclarar醤 la piel de forma homog閚ea", explica el doctor. Sin embargo, Khess Petch, el producto que desat la pol閙ica hace dos a駉s en Senegal, promet韆 resultados en 15 d韆s y un tono uniforme.
Detr醩 de los problemas para la salud se esconde el debate sobre el racismo y la colonizaci髇. En el gobierno, muchas ministras se han aclarado la piel y las figuras p鷅licas masculinas aparecen siempre del brazo de una mujer menos negra que la media.
Amadou Bakhaw Diaw, periodista de Ndarinfo, un peri骴ico de Sant Louis, considera que blanquearse la piel supone "negar la herencia gen閠ica de los padres, la etnia y la raza". Diaw, que reivindica la negritud y pertenece a la elite intelectual del pa韘, ve en las ministras que se han aclarado la piel, un "mal ejemplo": si se encargan de proteger a la familia, deber韆n escapar del "flagelo del Khessal" (como se conoce popularmente al producto en el pa韘).
A simple vista, que las africanas quieran ser m醩 blancas hace saltar las alarmas de la xenofobia, pero tambi閚 las occidentales toman rayos uva y se compran aceites solares para ponerse morenas sin que nadie les acuse de despreciar su propia raza. En esta l韓ea opina Lola L髉ez, directora del Centre d'Estudis Africans (CEA). Lo que le preocupa no es tanto si usar los blanqueantes es racista, como la dictadura de la est閠ica.
"Las senegalesas no quieren ser blancas, quieren ser m醩 claras, que no es lo mismo", aclara L髉ez. Como ejemplo, sirven las espa駉las: "Cuando nos achicharramos bajo el sol no queremos ser negras". Adem醩, L髉ez recuerda que en Senegal, las mujeres consideradas como "las m醩 guapas" pertenecen a la etnia fula y tienen un tono de piel m醩 claro.
La despigmentaci髇 de la piel est tan arraigada en Senegal desde la colonizaci髇 que un decreto la prohibi en las escuelas en 1979
La opini髇 va por barrios. Mientras para quienes reivindican la negritud, blanquearse la piel es una afrenta contra la identidad negra, L髉ez cree que depende del "tramo intelectual" al que pertenezca el grupo social. "Igual que una mujer blanca con tacones de aguja y labios de silicona no gustar al hombre de izquierdas, el intelectual senegal閟 no se sentir atra韉o por una mujer que se aclara la piel". Pero a馻de: "Eso no significa que el blanco no se busque a la m醩 alta o el senegal閟 a la que tiene la piel clara por gen閠ica".
Todo el mundo tiene una est閠ica que dice algo de su mentalidad. L髉ez riza el rizo y defiende que quienes afean el uso del despigmentante son los verdaderamente racistas. "Remiten a un trauma de la colonizaci髇 que culpa de todo a Occidente", justifica. Admite que en muchos de los problemas de 羏rica, el primer mundo es el responsable, pero no en todos. "Y culpar al otro de todo refleja inmadurez, mientras que asumir las culpas significa ser adulto", por lo que, quienes tildan de racista el Khessal, estar韆n admitiendo que su sociedad sigue siendo incapaz de gestionar sus responsabilidades.
M醩 all de la piel, el problema que preocupa a quienes se dedican a investigar el continente es la obsesi髇 por el f韘ico. "Estar guapas y delgadas tiene mucho m醩 impacto que ser m醩 claras", exclama L髉ez. Lleva 25 a駉s viajando por 羏rica y en este tiempo ha observado c髆o el canon ha ido cambiando. Hace d閏adas, las mujeres mostraban su riqueza con sus kilos de m醩, su porte. Hoy en d韆, se ha encontrado en las capitales con muchas de esas mujeres haciendo dieta. La dictadura de la est閠ica viene de Occidente, especialmente, a trav閟 de las series en las que la protagonista siempre es guapa, delgada y joven.
As, relata que las senegalesas se preocupaban antes de estar bien para los suyos. Pero ahora importa m醩 la est閠ica p鷅lica, que es una clara introducci髇 occidental, seg鷑 L髉ez. Un producto como el Khessal est s髄o al alcance de personas con un poder adquisitivo por encima de la media, lo que provoca que las que tienen menos medios lo utilicen por partes. "Una mujer que lo utiliza es negra a trozos y eso, est閠icamente, queda muy feo y afecta a tus relaciones m醩 韓timas", se馻la L髉ez, "que les importe m醩 c髆o las vea el resto que su compa馿ro sexual es un cambio de mentalidad mucho m醩 peligroso".
No hay s韓drome Michael Jackson en Senegal, pero s en 羏rica central. Seg鷑 la directora del CEA, querer ser blanco va ligado a un complejo de inferioridad. Mientras los pa韘es de 羏rica occidental han mantenido m醩 su identidad, en el centro las interrupciones han sido constantes. Quien tiene clara su identidad no se busca en el otro y mientras aclararse la piel en Senegal est motivado por la est閠ica, en Congo, donde los hombres tambi閚 se someten a estos tratamientos, hay un cierto sentimiento de verg黣nza hacia lo propio.
Que la identidad sea m醩 sana o menos en Occidente que en el centro del continente, obedece a otras razones. Esas razones se llaman diamantes y coltan 梕l material con el que se fabrican los tel閒onos m髒iles. All donde abundan los recursos, florecen los conflictos, "motivados por empresas occidentales", recuerda L髉ez. Y donde hay conflictos con el primer mundo, la identidad sufre traumas. Decidir blanquearse la piel, acaba lig醤dose a esto. L髉ez lo nota hasta en la forma de moverse: "Una senegalesa camina con un mayor orgullo de ser quien es, que una gabonesa".
(Por Esperanza Escribano, publicado en publico.es)