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febrero 27, 2011
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¿ES BUENO EL GAS NATURAL, O SÓLO MENOS MALO?

Beth Gardiner INTERNATIONAL HERALD TRIBUNE

No hay acuerdo entre los ambientalistas sobre el uso que debe dársele al gas natural. Si bien es cierto que es menos contaminante que otros combustibles, sus detractores creen que su uso retardará la busquedad de producir energía realmente limpia.

Al gas natural sus partidarios, incluido el Presidente Barack Obama, lo califican como un combustible limpio que podría tener un gran papel en un futuro bajo en carbono.
Pero hay otras voces que cuestionan las credenciales medioambientales de una fuente energética que, si bien es más leve en la atmósfera que el carbón y el petróleo, sigue siendo un combustible fósil que causa emisiones considerables de gases que calientan el clima.
Sus defensores dicen que emite sólo la mitad de carbono que el carbón cuando se quema y algunos ambientalistas coinciden en que podría cubrir la brecha hasta que lentamente entren en uso fuentes más limpias. Pero sus opositores ven el impulso a favor del gas natural como una distracción de prioridades más apremiantes, como mejorar la eficiencia y generar energías renovables.
“Tenemos que ser realmente cuidadoso con el lenguaje que usamos para encuadrar las cosas”, dijo Kevin Anderson, profesor e investigador del cambio climático de la universidad inglesa de Manchester. “Si a las cosas las llamamos verdes, comenzamos a sentirnos positivos respecto de ellas”. El gas natural, dijo, “no es una cosa positiva, es sólo menos negativa”. De hecho, lo calificó como “un muy mal combustible”, con “emisiones en verdad muy altas”. Agregó que “no son tan altas como las de otros combustibles fósiles pero, considerando dónde necesitamos estar, compararlas con las peores que existen es muy peligroso”.
Otros son menos críticos. El poderoso grupo medioambiental de Nueva York, The Natural Resources Defense Council, quiere que las plantas estadounidenses a carbón se conviertan a gas natural, dijo su abogada Kate Sinding. Agregó que lo primero es reducir la demanda de energía y promover las fuentes renovables, “pero habrá inevitablemente un rol a desempeñar para el gas natural”.
Además de menos dióxido de carbono, el gas natural emite también niveles mucho más bajos de contaminantes como los óxidos de nitrógeno y sulfuro, mercurio y materia particulada. Sinding afirmó que, eventualmente, las plantas a gas natural podrían aparejarse con granjas solares y eólicas, las que generan suministros intermitentes y necesitan ser respaldadas. Pero, agregó, aunque el gas se quema más lentamente que el carbón y el petróleo, su producción suele ser tan sucia que socava las ganancias ambientales. Señaló que los reguladores deben endurecer las normas que no han logrado reducir el grave problema de las filtraciones de metano y proteger la calidad del aire y del agua bebestible.
El gas natural está compuesto mayoritariamente por metano, el cual, si se filtra sin quemarse, es un poderoso gas invernadero. También, los pozos de gas malamente construidos pueden contaminar las napas acuíferas cercanas. Gran parte del entusiasmo en Estados Unidos y Europa por el gas natural viene de su relativa abundancia, y de su localización en lugares amistosos hacia occidente. En particular, Estados Unidos tiene abundantes existencias. “El gas está mucho mejor distribuido en el mundo que el petróleo”, dijo Michael Webber, de la universidad de Texas. “Seguimos encontrándolo”.
Muchos ambientalistas no están convencidos y hacen ver que un creciente número de nuevos hallazgos se encuentran en áreas difíciles de acceder y requieren formas no convencionales de extracción, lo que hace su explotación más riesgosa, más cara y más intensiva en energía. Webber dijo que, aún así, “si podemos realmente producir gas de una manera segura y limpia, y es tan abundante como dice la gente, ello no nos llevará directo a un futuro con cero carbono, pero es claramente un gran paso en la dirección correcta”.
Beate Raabe, directora de la Asociación Internacional de Productores de Petróleo y Gas, con sede en Bruselas, afirmó que las ventajas del gas, que incluyen bajos costos de capital y poco tiempo de retorno para la construcción de nuevas plantas, lo hacen esencial para reducir rápidamente las emisiones de carbono. Dijo que, en el largo plazo, la tecnología para la captura de carbono podría hacer que las plantas a gas fuesen parte de un futuro verde.
Obama pareció compartir ese optimismo cuando mencionó al gas natural en su discurso sobre el Estado de la Nación el mes pasado, sorprendiendo a los ambientalistas al nombrarlo junto a las energías solar, eólica, nuclear y el llamado carbón limpio como partes claves de una estrategia nacional de energías limpias. Pero algunos siguen escépticos a la idea de que el gas natural pueda servir como un puente hacia un futuro de energías renovables más limpias. “¿Cuán largo y cuán ancho es el puente?”, preguntó Kate Sinding. “Mientras más le ponemos al gas natural, mayor es la preocupación de que nos encerremos en quemar gas natural y no sustituirlo”.

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