Eugenio Mimica Barassi

DISCURSO DE RECEPCI覰 A PATRICIA STAMBUK MAYORGA COMO MIEMBRO CORRESPONDIENTE EN LA ACADEMIA CHILENA DE LA LENGUA

17-08-2014 - 15:35
Todo un agrado y honor personal constituye recibir a la periodista y escritora Patricia Stambuk Mayorga, en esta sesi髇 p鷅lica y solemne, en que se incorpora formalmente a la Academia Chilena de la Lengua, como su correspondiente por la ciudad de Vi馻 del Mar.

Una extensa trayectoria, tanto en el campo period韘tico, universitario y literario, aval su postulaci髇, aprobada en elecci髇 un醤ime del 24 de marzo pasado. No pod韆 ser de otro modo. Patricia Stambuk no es 鷑icamente autora de libros de celosa redacci髇, destinados a rescatar la memoria de personas an髇imas, esas que no aparecen en la n髆ina oficial de figuras p鷅licas, y habitantes de territorios cuya geograf韆 y noci髇 se diluye en el traj韓 inconsciente de las urbes. Tampoco es s髄o una investigadora y exploradora sentada en c髆odos escritorios para referirse a esos testimonios vivos. Ha viajado y viaja, no siempre regaladamente, a lugares casi ignotos, muchos de ellos con fugaz menci髇 y s髄o por su car醕ter ex髏ico, para inmiscuirse, refinada aunque directa, en el ser y hacer de aquellos seres desconocidos. Mejor todav韆, ha sabido combinar en exactas medidas su profesi髇 de periodista con su capacidad literaria. Una receta que le nace de sus aprendizajes, pero tambi閚 de su innata percepci髇 de lo correcto. No se extiende ni rellena sus escritos, pero tampoco los despojas de sentimientos y poes韆. Sabe mantener los equilibrios, conoce lo que hace, y lo hace muy bien:

揘ac en medio del invierno puntarenense, al atardecer de un d韆 en que la nieve hab韆 bloqueado la puerta principal de nuestra casa en calle Talca. Mi amiga Rosa Yag醤 me dec韆 que por haber nacido en esas circunstancias, ten韆 poder para pedir una nevaz髇 o invocar su t閞mino. Hasta hoy no lo he probado, pero al menos s exactamente cu醤do se aproxima la llegada del manto blanco sobre la ciudad, por el color del cielo en el horizonte. Y no hay placer mayor que ver caer los copos gruesos, esponjosos, en una tarde sin viento, danzando suavemente antes de yacer en techos, ramas, prados y sombreros; cientos sobre cientos, miles sobre miles de grumos de fr韔, hasta cambiar el color del peque駉 mundo de mi calle, de mi barrio, de mi pueblo.

Nuestra acad閙ica pas su infancia y adolescencia en la ciudad austral. Emigr de ella para cursar estudios superiores en la Universidad de Chile. Se titul de periodista y retorn al terru駉. All form su familia, nacieron sus hijos, y fue creciendo en el medio, hasta alcanzar altos grados de responsabilidades. Ya se le conoc韆 su coautor韆 en la excelente obra testimonial 慓racias a la vida, Violeta Parra, con ediciones en Buenos Aires, Santiago de Chile y Tokio. As relata c髆o surgi ese libro: 揂 Violeta Parra la vi por primera y 鷑ica vez en mi infancia, en Punta Arenas, cuando ella y otros artistas recorr韆n el pa韘 en una gira de divulgaci髇 de la cultura chilena. Fue inolvidable. Entr a paso lento en el escenario instalado en el principal gimnasio cubierto de la ciudad, y como llevaba en sus manos un instrumento que parec韆 una guitarra de juguete- quiz醩 un cuatro o un charango-, el p鷅lico se larg a re韗, pensando, por desconocimiento, que era una broma. Se sent sin inmutarse en una silla peque馻, que tambi閚 parec韆 de juguete, y enton los primeros versos de un joropo venezolano. El p鷅lico se sumi en un solemne silencio, que solo fue quebrantado por la ovaci髇 que cerr su n鷐ero de apertura. Una d閏ada m醩 tarde, nos propusimos con Patricia Bravo Berli, mi compa馿ra de estudios de la carrera de Periodismo de la Universidad de Chile, reconstruir su vida a trav閟 de testimonios de familiares, amigos y personas que la hab韆n conocido en distintas etapas y circunstancias.

Aquella obra fue el punto de partida. A mediados de los a駉s 70 inici su contacto con las antiguas culturas de Tierra del Fuego, en b鷖queda de las ra韈es como soporte de identidad comunitaria en la regi髇.Su encuentro con Rosa Enr韖uez,una representante del pueblo yag醤, nacida en el siglo XIX y criada en la tradici髇 de los primitivos canoeros y residente en la VillaUkika, isla Navarino-tambi閚 conocida como Rosa Milicic, por su v韓culo amoroso durante muchos a駉s con Jos Milicic, un yag醤 adoptado y educado por un colono croata que le dio su apellido-, marc el momento decisivo para una aventura profesional y personal. Concibi as su libro "Rosa Yag醤: el 鷏timo eslab髇", texto cl醩ico en la literatura indigenista chilena: 揟odos me conocen como Rosa, porque as me bautizaron los misioneros ingleses. Pero me llamo Lakutaia le kipa. Lakuta es el nombre de un p醞aro y kipa quiere decir mujer. As es nuestra raza: somos nombrados seg鷑 la tierra que nos recibe.
La obra mereci sucesivas ediciones en Chile, y fue traducido al ingl閟, al chino mandar韓 e igualmente al idioma croata, gracias al acad閙ico correspondiente de nuestra Corporaci髇 en dicho pa韘, el profesor Jerko Ljubetic, especializado en literatura sudamericana y un activo seguidor de las obras de escritores chilenos descendientes de inmigrantes croatas.

Un largo proceso de relaci髇 y di醠ogo con otras dos mujeres, las hermanas 趓sula y Cristina Calder髇, tambi閚 descendientes de la ya casi extinguida etnia canoera, desemboc en los testimoniosdel libro "El zarpe final: memorias de los 鷏timos yaganes" Premio Escrituras de la Memoria 2006. El objetivo de Patricia Stambuk fue rescatar y revelar la mirada desde dentro de aquel pueblo del conf韓 del mundo, cuya enorme riqueza espiritual y cultural hab韆 sido aniquilada por la colonizaci髇 e ignorada por la historia oficial.

Pero c髆o no recordar a nuestra acad閙ica en aquellos tiempos cuando conduc韆 el programa magall醤ico de opini髇 radial 揗icr骹ono 2, junto al desparecido periodista Fernando Ferrer, donde se desglosaba diariamente el acontecer de la actualidad pol韙ica, econ髆ica y cultural, regional y nacional.Luego, como creadora y conductora de diversos espacios televisivos, de an醠isis y entrevistas. Enseguida reportera y redactora cultural del diario 慙a Prensa Austral, con 閚fasis en la b鷖queda y divulgaci髇 de ra韈es patrimoniales; pronto fundadora y directora de la revista 慉USTRO universitaria, de la Universidad de Magallanes, destinada a divulgar la vida acad閙ica de la Corporaci髇, y de inmediatodirectora de comunicaciones de la misma casa de estudios superiores; jefa de prensa en las radios Polar y Constelaci髇; directora de radio Presidente Ib狁ez y conductora en la misma de programas interactivos de entrevistas y reportajes en profundidad. Quiero detenerme en este punto.A comienzos de septiembre de 1990, en su espacio 揕a opini髇 p鷅lica, Patricia Stambuk tuvo la buena idea de abordar el uso del lenguaje entre los magall醤icos. Me invit espacialmente al programa, junto a la participaci髇 de profesores, escritores, periodistas, locutores y auditores. La instancia logr tal 閤ito que debi dedicar un segundo d韆 consecutivo al tema.

De pronto parti de Punta Arenas para establecerse en Vi馻 del Mar y buscar nuevos horizontes. Se la extra耋, hizo falta. Pero no vino a esta ciudad a descansar. Aqu fue redactora pol韙ica de 慐l Mercurio de Valpara韘o y ejerci como profesora asociada, investigadora y directora de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Cat髄ica de la misma ciudad, entre muchas otras actividades, sin dejar de lado su corresponsal韆 para el diario 慙a Tercera, su participaci髇 como cronista en las revistas 慔oy y 慐rcilla, y su cargo como editora de publicaciones institucionales. Y sin abandonar sus investigaciones, que la llevaron a escribir y publicar, en el a駉 2007, el libro 揤oces en el Pante髇, Historias y personajes del cementerio N1 de Valpara韘o.

Por otra parte prestigiosos medios nacionales e internacionales la han tenido como autora de cometidos acad閙icos sobre agenda, desequilibrio informativo, contenidos y din醡icas discursivas de los medios en general y de la entrevista pol韙ica en particular. As introdujo uno de sus escritos, llamado 揕a agenda ausente de las entrevistas a fondo en Chile:
揚roducir una entrevista relevante por sus contenidos, amena y perdurable como testimonio de un peque駉 fragmento de la historia, es un ejercicio que combina oficio y azar en una proporci髇 impredecible. El personaje y los temas pueden ser interesantes, pertinentes y oportunos. La documentaci髇, adecuada. El cuestionario, profundo, exigente y aplicado con tenacidad. El tiempo, suficiente. Las t閏nicas, el talento y la inspiraci髇 para escribirla, de primera, pero a鷑 as no se puede asegurar el resultado final ni el inter閟 y la cr韙ica del p鷅lico lector.
Al recibir a fines del a駉 2012 la Medalla Oreste Plath, de la Academia Chilena de Literatura Infantil y Juvenil, nuestra nueva acad閙ica correspondiente dijo con toda calidad y calidez:
揕as palabras son semillas milagrosas que germinan a cada momento y en cualquier lugar. Y mientras brotan, adquieren consistencia, se enlazan con otras palabras y finalmente se funden con el aire, van expresando pensamientos y sentimientos interiores, mostrando a la vez, el orden o el desorden que tenemos en nuestras mentes, la simplicidad o la complejidad que nos caracteriza, la humildad o la arrogancia que nos viste, la riqueza o la pobreza de nuestro mundo interior, el lugar de donde somos o el lugar de donde desear韆mos ser. En fin. El evangelista San Juan lo dijo hace much韘imo tiempo: en el principio era el Verbo. He pasado una buena parte de mi vida disfrutando de las palabras ajenas -al escuchar- y de las propias- cuando escribo. Quiero tanto a las palabras, que a veces las regalo; por lo general, a ni駉s y j髒enes cercanos. Si advierto cierto des醤imo y falta de alegr韆 en una adolescente, le obsequio la palabra espl閚dida, porque cuando uno la pronuncia, se dibuja una sonrisa en el rostro con la segunda e, y parece que nos entra ese aire pur韘imo del austro por la garganta. Si es un ni駉 muy tenso, afligido con las exigencias diarias, le doy una palabra que suelen usar los rapanui: relajado. Si de pronto me siento atrapada en un lugar, en una situaci髇, puedo invocar la palabra horizonte, porque me incita a levantar la vista y ver m醩 all.

縋uede, despu閟 de esto, existir alguna duda de la alta capacidad humanista de nuestra nueva acad閙ica? Pero hay m醩. De pronto, en alg鷑 momento de su vida, sus motivaciones la hicieron saltar de las islas australes a otra isla, lejana, perdida en el oc閍no Pac韋ico.De un aislamiento a otro aislamiento, como si en el fluir de sus venas viajara permanentemente lo innato de sus antecesores, habitantes otrora de la d醠mata, pedregosa y po閠ica Brac. Su inter閟 por Pascua naci de esta manera:

揕a cultura rapanui me resultaba muy atractiva, tanto por las dudas sobre el origen de sus fundadores como por su naturaleza tan distinta a las etnias americanas de Chile continental.Conservaba como un tesoro de infancia un collar con estilizados moai tallados en madera y firmado por Niko Pakarati. Una delegaci髇 folcl髍ica rapanui hab韆 llegado a Punta Arenas en los a駉ssesenta. Varias d閏adas m醩 tarde, compart en isla de Pascua la emoci髇 de Ana Pakarati al ver esa joya artesanal creada por su primo, ya fallecido.

Patricia Stambuk debi viajar muchas veces, durante los a駉s 2007 y 2008, para entrevistar a sus testimonios vivientes. Expresa que casi siempre lo hac韆 en sus propias casas, y que ellos, los isle駉s, quer韆n contarle lo vivido y lo sufrido, aun sabiendo que romp韆n ciertos c骴igos de silencio para algunos temas, y que sus relatos los hac韆n con la alegr韆 propia de los rapanui y con la espontaneidad con que se conversa con un amigo. As naci 揜ongo: La Historia oculta de isla de Pascua, que ha merecido ya dos ediciones.

Rongo era el calificativo que se le daba al mensajero rapanui, que llevaba y tra韆 las buenas o malas nuevas. Rongo, o la escritura no descifrada de los isle駉s. Tambi閚 nombre que se le daba a una tablilla de madera o hueso,a manera de cuaderno de anotaciones, donde se inscrib韆n los signos con punzones de obsidiana o dientes de tibur髇. Si se quiere traducir esa palabra significa te cuento, mensaje, escuchar, poner atenci髇. Verdaderamente, en su libro, Patricia Stambuk nos hace escuchar y poner atenci髇 a los sucesos acontecidos en esa isla lejana, entre dos insurrecciones: la de Mar韆 Angata, una misionera y profetisa lisiada y la de Alfonso Rapu, un joven de veintitr閟 a駉s, que a su regreso en los a駉s sesenta desde Chile continental despu閟 de titularse de profesor, vuelve a encontrarse con la pobreza, las humillaciones y el descontento de su pueblo:

La mujer que comand con la cruz y el rosario un ej閞cito de soldados rapanui descalzos y hambrientos en 1914, areng醤dolos a ir por su alimento en las tierras ocupadas por la Compa耥a Explotadora de Rapa Nui, habr韆 nacido en 1856 en isla de Pascua, se llamaba Mar韆 Angata Veri Tahi y llevaba en su memoria de infancia la m醩 dram醫ica y exterminadora desgracia de su etnia.

Es el comienzo de este libro revelador, tan revelador como todas las obras anteriores de nuestra acad閙ica. Fielmente descrito, altamente documentado.Esta historia oculta杁onde lo oculto tiene que ver con todo aquello que no conviene divulgarse, lepra incluida para mantener saludable al turismo -va a perdurar para la memoria de los futuros habitantes isle駉s, ypara mantener fresca y vigente la historia de sus antepasados.

Nuestra acad閙ica correspondiente sigue trabajando en el tema, y sigue viajando a ese ombligo del mundo. Nuevos rongo, siempre reveladores, se vislumbran en el horizonte cercano. Es por cierto toda una autoridad en el conocimiento y la difusi髇 de la memoria pascuense, y lo hace desde Vi馻 del Mar, ciudad de esta Quinta Regi髇 a la que pol韙ica y administrativamente pertenece Isla de Pascua. Por todo lo expuesto, y por todo lo que en honor al tiempo no se puede exponer, coterr醤ea y colega Patricia 揌aumar鷶 Stambuk: seas bienvenida con tu paciencia y tranquilidad, como te bautizaron los rapanui, a esta Docta Corporaci髇. Te recibimos como solemos hacerlo con nuestros pares, con los brazos abiertos, fraternos, confiados en que nos ayudar醩 a seguir dando vida, larga vida y prestigio, a nuestra querida Academia Chilena de la Lengua.