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noviembre 11, 2007
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REPERCUSIÓN MUNDIAL POR ALTERCADO ENTRE HUGO CHÁVEZ Y REY DE ESPAÑA

Ayer en la clausura de la Cumbre Iberoamericana

«Pido que sea una norma de conducta que respetemos a todos nuestros dirigentes a todos los gobernantes y ex gobernantes», dijo el Jefe de Gobierno español al defender a su predecesor, José María Aznar.

La gran polémica que estalló ayer en la Cumbre Iberoamericana se venía preparando desde el viernes cuando Hugo Chávez insistió en descalificar al ex Presidente español, José María Aznar, llamándolo fascista. Poco antes de la sesión final de la asamblea de Mandatarios, el actual Jefe del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió respeto a su predecesor. Y luego, durante la reunión, advirtió no culpar a factores externos de la falta de progreso, en una clara alusión a los reproches de Chávez y otros presidentes a las acciones de EE.UU.

«Vamos a las cosas concretas a las acciones concretas, sabiendo y asumiendo que cómo estemos dentro de un año o de diez dependerá de nosotros mismos, de nuestros aciertos. Es la grandeza de la responsabilidad democrática. (…) Ningún imperio nos va a solucionar (nuestros problemas) ni el de ahora, ni el de antes, ni el que viene», dijo al cierre de su intervención.

«No debemos caer en el error de minimizar los factores externos como aquí se ha dicho», dijo Chávez tras pedir la palabra para responder a Zapatero. Después de un recorrido en el que volvió a mencionar a Salvador Allende, la injerencia política de Estados Unidos en Latinoamérica y lo que llamó la «dictadura mediática» impuesta por cadenas internacionales, la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP), volvió a insultar a Aznar.

«Ayer lo dije y lo repito: ese señor es un fascista», declaró antes de recordar un episodio en el que el ex Presidente español le habría invitado a incorporarse al «club del primer mundo», sugiriéndole que dejara su amistad con Cuba. Según el venezolano, Aznar al referirse a los países más pobres le dijo «Chávez, esos se jodieron» (sic).

El Mandatario venezolano acusó luego a Aznar de ser «fascista y racista» y de haber apoyado el golpe de Estado en su contra en 2002. «Una serpiente es más humana que un fascista o un racista; un tigre es más humano que un fascista o un racista», remató Chávez.

Zapatero arremetió de inmediato para defender a su predecesor.

«Quiero expresar al Presidente Hugo Chávez que en una mesa en la que hay gobiernos democráticos que representan a sus ciudadanos, en una comunidad iberoamericana que tiene como principios esenciales el respeto», comenzó diciendo Zapatero al tiempo que era interrumpido por Chávez.

«Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica no seré yo el que esté cerca de las ideas de Aznar, pero el ex Presidente fue elegido por los españoles y exijo respeto», añadió.

Mientras el Presidente español intentaba seguir con su réplica en medio de las interrupciones de Chávez, fue el rey quien después de apuntarlo con el dedo inesperadamente dijo:

«¡Por qué no te callas!», espetó Juan Carlos I visiblemente furioso.

La Presidenta Michelle Bachelet interviene entonces para pedir que no hubiera diálogo, insistiendo en que hubo tiempo para exponer sus posiciones.

Chávez no hace caso a Bachelet y sigue discutiendo a Zapatero.

«Presidente Hugo Chávez, creo que hay una esencia y un principio en el diálogo y es que para respetar y para ser respetado debemos procurar no caer en la descalificación. Se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar las ideas, los comportamientos, sin caer en la descalificación», añadió.

El venezolano vuelve a comentar algo, con el micrófono que estuvo en todo momento apagado.

«Yo lo que quiero expresar es una buena forma de poder trabajar y entendernos en favor de nuestros pueblos que nos respetemos a los representantes democráticos. Y pido, Presidenta Bachelet, que sea una norma de conducta en un foro que representa a los ciudadanos, que respetemos a todos nuestros dirigentes a todos los gobernantes y ex gobernantes de los países que formamos esta comunidad. Creo que es un buen principio y deseo fervientemente que eso sea un código de conducta. Porque las formas dan el ser a las cosas y se puede discrepar radicalmente de todo, respetando a las personas, ése es el principio para que uno luego pueda ser respetado. Y estoy seguro que todos en esta mesa y todos los latinoamericanos quieren que todos los gobernantes democráticos que estamos aquí en representación del pueblo seamos respetados, hoy y mañana. Aunque discrepemos profundamente de las ideas que tengamos», terminó Rodríguez Zapatero, quien recibió un aplauso cerrado de la asamblea.

La palabra la tenía asignada el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien reclamó por el pedido de Bachelet a ajustarse a los tres minutos por exposición, como se había acordado.

«Si no dan el derecho a hablar no sirve esta cumbre», dijo Ortega, añadiendo no sólo que no respetaría el tiempo límite, sino que además daría parte de su tribuna al Presidente Chávez.

«El gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder a cualquier agresión, en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono», fue la advertencia de Chávez durante el tiempo prestado por su colega nicaragüense.

Apoyando la postura venezolana, Ortega volvió a la carga contra Estados Unidos y los europeos, culpando a Europa de respaldar un ataque contra el líder libio Moammar Jaddafi, arrementiendo contra las empresas españolas y acusando el embajador de ese país de injerencia en política interna nicaragüense.

Cada vez más molesto por la presentación de Ortega, el rey se levantó de su puesto y salió de la sala. Trascendió que la Presidenta Bachelet siguió al monarca, para tratar de convencerlo de que regresara al pleno. Tras unos minutos fuera de la reunión, Juan Carlos regresó, visiblemente de mejor ánimo.

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