4 de abril de 2025
Hace seis años un equipo de científicos del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) comenzó a desarrollar un estudio centrado en el alga gigante Macrocystis pyrifera, conocido comúnmente como huiro. La investigación, publicada recientemente en la prestigiosa revista científica Science of The Total Environment, tuvo como objetivo analizar las características de adaptación a diferentes condiciones ambientales en tres sitios a lo largo de la costa del estrecho de Magallanes: Buque Quemado, San Gregorio y Bahía Buzos.
El huiro, calabacillo o canutillo es una especie de macroalga ampliamente distribuida en el planeta, que forma bosques submarinos y alberga uno de los ecosistemas más ricos y productivos de la Tierra. Puede llegar a medir hasta 70 metros de largo, casi duplicando el largo de la ballena azul y en condiciones óptimas alcanza tasas de crecimiento de hasta cerca de 50 cm diarios. Es capaz de conformar sistemas ecológicos que permiten la alimentación, reproducción y refugio a cientos de especies marinas.
El estudio, liderado por el Dr. Iván Gómez, director del Centro IDEAL, develó cómo los bosques de huiro son capaces de adaptar su forma y fisiología a la luz y a la profundidad del agua en cada uno de los sitios. En las zonas donde el agua es más turbia, el alga adapta su sus hojas son capaces de usar mucho más eficientemente la poca luz que llega. En cambio en sitios más claros, como Bahía Buzos, puede fotosintetizar a profundidades de más de 20 metros.
Entre los principales hallazgos de la investigación destaca que el alga, pese a ser un organismo muy grande, se comporta como uno pequeño. Es decir, tiene una gran capacidad para amoldarse a diferentes condiciones, extendiéndose desde Alaska hasta el sur de California en el Pacifico Nortepara luego aparecer nuevamente desde Perú hasta el Cabo de Hornos y de ahí ingresando por el costa Atlántica.
“Al analizar estos bosques, nos damos cuenta de lo increíbles que son. El alga en sí es muy dinámica y camaleónica: se adapta rápidamente a los cambios y eso hace que también sea un hábitat muy beneficioso para el resto de la comunidad de organismos que vive ahí. Utiliza muchísimos nichos ecológicos y le va muy bien. Llega, coloniza, se expande y crece, generando estos bosques que son ecosistemas en sí mismos”, explica el Dr. Gómez.
Por su parte, Jaime Loaiza, ingeniero en conservación de recursos naturales y co-autor del trabajo científico, indicó que gracias a este estudio, se logró identificar las diferentes estrategias que tiene esta macroalga para sobrevivir en distintos ambientes. “Teniendo como referencia el rango geográfico acotado del estudio, la especie puede variar tanto morfológica como fisiológicamente, dependiendo del lugar que habite. Esto, a su vez, también condiciona los organismos que allí se encuentran”.
Un futuro incierto
Producto del calentamiento global, los bosques de huiro variándose están adaptando a nuevas condiciones: se están creando nuevos espacios para colonizar, sobre todo debido al derretimiento de glaciares.
“Gracias al deshielo han surgido espacios libres que son perfectos para el asentamiento de algas. Si bien, en algunos sitios se puede ver afectados por el cambio climático debido al alza de temperatura, cambios de pH y modificaciones en sus condiciones de luz o en aguas muy turbias, en otros lugares estos escenarios pueden ser menos extremos. Entonces, el alga puede instalarse y, debido a sus características morfológicas de muy rápido crecimiento, sus esporas tienen la capacidad de llegar a diferentes lugares, debido a que las hojas fértiles o la misma alga pueden migrar y flotar. En ese sentido, nosotros creemos que es un alga que presenta características que le permiten adaptarse al cambio climático en la región de Magallanes”, concluye el Dr. Gómez.
Revisa la investigación aquí
Las autoridades educativas informaron a los docentes que de no retomar las clases este lunes 7 de abril, no recibirán pago por los días no trabajados durante la paralización, que se extiende ya por un mes.
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