5 de enero de 2013
De acuerdo a un nuevo estudio realizado por investigadores de la universidades Rutgers y Penn State (Estados Unidos), los grandes cambios que ocurrieron en el clima del este de África hace dos millones de años atrás pudo haber sido lo que gatilló la evolución humana.
«El paisaje en el que los primeros humanos habitaban cambiaba rápidamente entre bosques cerrados y grandes pastizales abiertos hasta seis veces durante un período de 200.000 años» señaló Clayton Magill, un estudiante de geociencias de Penn State. «Estos cambios ocurrieron muy abruptamente, con cada transición ocurriendo en algunos cientos o miles de años».
Este tipo de variaciones son los que muchos antropólogos creen, puede gatillar el desarrollo cognitivo, y ese período coincide además con el surgimiento del gen Homo y la primera evidencia de la utilización de herramientas.
«Los primeros humanos pasaron de tener árboles disponibles a solo pasto, en solo 10 a 100 generaciones, y su dieta también tiene que haber cambiado en respuesta a esto» señala Magill. «Los cambios en la disponibilidad de comida, los tipos de comida, o la forma en que consigues la comida puede gatillar los mecanismos de evolución para lidiar con estos cambios. El resultado puede ser un incremento en el tamaño del cerebro y en la cognición, cambios en la locomoción e incluso cambios sociales, en como interactúas con otros en un grupo».
Para descubrir esto, los investigadores examinaron los sedimentos de lago de la garganta de Olduvai en el norte de Tanzania, buscando biomarcadores, moléculas fósiles de organismos antiguos por medio de las hojas de plantas.
Utilizando cromatografía del gas y espectrometría de la masa, los expertos pudieron determinar la abundancia de los diferentes tipos de cera de las hojas y la cantidad de isótopos de carbono en las diferentes hojas, pudiendo reconstruir así la vegetación presente en la garganta de Olduvai en intervalos específicos de tiempo.
Los resultados obtenidos por los científicos arrojaron que el medio ambiente en aquella época efectivamente cambió entre bosques y pastizales debido a los cambios en el movimiento de la Tierra y cambios en la temperatura de la superficie del océano.
«La investigación indica la importancia del agua y de los paisajes áridos como África» explicó Magill. «Las plantas están tan íntimamente ligadas al agua que en el caso de una sequía puede llevar a una inseguridad con la comida».
Los investigadores ahora esperan estudiar los cambios en la garganta de Olduvai no solo en el tiempo, sino también en el espacio, lo que podría dar indicios acerca de las áreas de búsqueda de comida en la evolución humana.
La investigación aparece publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
El 76,4% de los puntarenenses lo hizo por internet y el 23,6% prefirió realizarlo de manera presencial.
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